Lavs Hispaniae
Login Registrarse FAQ Miembros Buscar Lavs Hispaniae

Recomendar <br>Lavs Hispaniae
Recomendar
Lavs Hispaniae
El fin del Juramento Hipocrático (Historia)

 
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Portal » Foros de discusión » Ocio y Cultura » Miscelánea
Ver tema anterior :: Ver tema siguiente  
Autor Mensaje
Mario el Grande
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 389




MensajePublicado: Jue Jun 16, 2011 12:58 am    Asunto: El fin del Juramento Hipocrático (Historia) Responder citando

Las tardes de las vacaciones que acaban de comenzar para mí se hacen a menudo muy aburridas. Por ello recurro al noble arte de la escritura, para ocupar mi tiempo y también para machacar a los demás con mis ladrillos. La historia es totalmente ficticia (o eso quiero creer) lo que no quiere decir que crea que la realidad es como la expongo aquí.

Cita:


EL FIN DEL JURAMENTO HIPOCRÁTICO

El incesante sonido de un teléfono rompió la quietud que reinaba entre la penumbra de la estancia. El hombre se inclinó afanosamente sobre su mesa para contestar presto a la llamada.

Luego de una brevísima conversación, de la que apenas se le oyeron unos escuetos monosílabos afirmativos hacia su interlocutor, el hombre se levantó, se colocó la chaqueta y se encaminó hacia la puerta de su despacho. Un segundo para ajustarse debidamente la corbata, otro para ajustar correctamente sus gafas y abrió la puerta. Estaba visiblemente nervioso. Incluso le costaba caminar, como si en el último momento no estuviera convencido de lo que iba a hacer. Pero era ya demasiado tarde.
Allí, una gran entrada se encontraba custodiada por dos uniformados de imponente aspecto. Sin aparecer ningún tipo de gesto en sus inexpresivas caras, abrieron entre ambos la doble puerta para darle paso. Se sorprendió de que el interior se encontrara extrañamente oscuro, tanto que a primera vista nada podía intuirse de lo que hubiera presente en aquél lugar.

- Buenos días, Doctor Martínez.
Alguien había pronunciado tales palabras nada más que el hombre entrara por la puerta. Ese alguien se encontraba sentado justo enfrente suyo, con las manos entrelazadas sobre una larguísima mesa que se extendía casi hasta la entrada donde ahora se encontraba Martínez. Éste se encontraba extraordinariamente cohibido, no siendo capaz más que de responder con un escueto “Hola”. Comprobó que, nada más entrar en aquél lugar, era tal el nerviosismo que sentía que apenas si podía levantar la mirada para averiguar quiénes se encontraban allí. Todo estaba bastante oscuro, a excepción de las pequeñas luces situadas encima de la mesa, en los sitios donde había asiento. También había una gran pantalla al fondo de la estancia, donde destacaba una gran imagen inmóvil. Mostraba un simbolo. Un símbolo que juraría haber visto alguna vez…

- Por favor, tome asiento enfrente mismo.
- Gracias.
Con paso tembloroso, se encaminó hacia el lugar indicado. Se sentó, pero ésto no hizo que se sintiera más cómodo, y mucho menos que apaciguara su nerviosismo. Intentaba no delatar la enorme inquietud que albergaba en si, aunque algo le decia que estaba teniendo poco éxito en ello. Al sentarse, pudo comprobar como las dos filas de asientos estaban ocupadas, y que en total estaban sentadas en la mesa un total de 9 personas, sin contarse a si mismo.
Todos miraban hacia él. Aunque el hombre del asiento del fondo era el unico que le hablaba:


- Bienvenido, Doctor Martinez. El motivo de su presencia aquí no es otro que el de solicitar su colaboracion para un asunto muy importante. Antes de nada, debo preguntarle si usted esta dispuesto a ello, por supuesto.
“curioso, preguntarme si ayudare aun sin saber que es lo quieren” (pensó)

- Obviamente, no sera usted obligado a nada- añadio su interlocutor-.
Esta última frase no fue dicha en tono autoritario o impositor. Sin embargo, por algún motivo pensó que no era un comentario inocente, ni mucho menos. Y que probablemente no fuera en modo alguno verdadero. Multitud de pensamientos pasaron por la mente de Jaime Martínez. Lamentablemente ninguno de ellos era bueno. Alzó su frente y trató de observar a los presentes aparentando cotidianidad, como si fuera un habitual. En ese momento se dio cuenta de que reconocía algunos rostros. El segundo a su derecha, un hombre que rondaba la setentena, impecablemente vestido con un traje gris y una corbata roja. Tenia unos ojos pequeños y negros, y, por el contrario, unas orejas desproporcionadamente grandes. Si, sin duda sabia de quien se trataba. Pero lo mas curioso es que no le sorprendía que se encontrara allí.
Enfrente de este se encontraba sentada una mujer que, juraria, también conocerla. Lo mismo ocurría con un hombre con gafas que se encontraba en la última fila, a la derecha; al igual que otro hombre que se le encontraba enfrente. El resto no eran conocidos para él, aunque quizá la tensión del momento le impedía reconocer más rostros. Todos los presentes le miraban.
Ninguno de ellos mostraba, aparentemente, alguna emoción o sentimiento a causa de la nueva presencia. No había signos de entusiasmo. Tampoco de hostilidad. Sin embargo, si podía percibirse una apatía muy cercana a la indiferencia en todos y cada uno de ellos. No podia significar nada bueno. Quedaba claro que, para esa gente, un asunto como el que iban a tratar no era más que una nimiedad. Una operación más. Una actitud que se veía bien reflejada en la frase: “Sólo son negocios”. Y al fin, decidió contestar:

- bueno (carraspeó) no puedo saber si puedo colaborar si no sé qué es exactamente lo que deberia hacer.
Tras hablar, el hombre al que se dirigia esbozó una pequeña sonrisa. Una sonrisa glacial que no denotaba ninguna cortesía. Más bien, era la sonrisa típica de un obligado y fastidioso protocolo, la que nos obliga, en algunos contextos, a sonreir con falsedad incluso a aquéllos que odiamos a muerte. El hombre respondió:

- Por supuesto, por supuesto…es usted prudente al manifestarse de ese modo. Es obligado por mi parte ponerle al corriente antes de pedirle nada. No piense (sonrió un poco mas) que vamos a ocultarle algo…
Una pequeña tos interrumpió momentáneamente al hombre. Era la primera vez que Martínez oía algo de los demás presentes.

- Así pues (el hombre continuó) usted debe saber porque se encuentra aquí. Bien. No me he presentado. Mal por mi parte (otra sonrisa gélida) Mi nombre es Alberto Fuderer. Usted no me conoce, ni jamás habrá oído hablar de mí. Pero con seguridad usted conocerá al señor Pérez, aquí a mi izquierda. Lo mismo digo del señor Ortega, a mi otra vera. Ídem del Señor Botín (señaló hacia el lugar donde éste se encontraba) y su hija, Doña Ana Patricia (que la mujer que estaba enfrente) … Los señores Cebrián y Pérez Rubalcaba…

A medida que se iban nombrando, los aludidos respondían con un leve gesto de cabeza hacia el recién llegado, sin mostrar ninguna emoción.

- Conocemos su prestigioso historial. Sin duda, uno de los más brillantes catedráticos de medicina, me atrevería a decir que del mundo entero. Especialmente en el campo de la medicina química… auguro que pocos conocen tan a fondo los secretos de las fórmulas y sus diversas combinaciones, que dan origen a todo lo que conocemos. ¿Verdad?
- Bueno sí…evidentemente sé mucho de la materia (respondió con un hilillo de voz que se fue apagando)
- ¡Hete aquí! (interpeló abruptamente Fuderer) que necesitamos toda esa sabiduría y experiencia acumuladas.

A continuación, adelantó ligeramente su cuerpo a la vez que lanzaba una profunda mirada hacia Martínez, una mirada penetrante que produjo un respingo en el cuerpo del Doctor. El cambio que se produjo en su tono de voz hacia uno más frío y serio, intimidó sobremanera a Martínez, que era precisamente lo que se proponía Fuderer:

- ¿Sabe para lo que está usted aquí?
Al Doctor le costaba mirar a los ojos de Fuderer. Le costaba concentrarse. Le costaba pensar. Pequeñas gotas de sudor recorrían su cuello encorbatado, y eso que la sala estaba convenientemente climatizada a una temperatura agradable. ¿Qué decir? Nada se le ocurría. Sin embargo, había que responder rápidamente. El Doctor se sentía en un ambiente hostil, pero no quería claudicar, no quería verse vencido. Trató de recuperar la entereza. Pero no lo conseguía.

- Cr…creo que me lo puedo imaginar.
- ¿Qué se imagina? Respondió Fuderer alzando brevemente la voz. Se notaba que éste sabía perfectamente como hablarle a su interlocutor. Daba la impresión de que todo comentario, expresión facial o voz estaban medidos al milímetro para lograr la atmósfera que, efectivamente, se había creado.
Aún más inseguro que antes, Jaime Martínez no supo qué responder. Alzó los hombros reconociendo tan eventualidad.
Con un ligero resoplido, Fuderer se levantó bruscamente. Ello no provocó ninguna reacción en ninguno de los presentes, exceptuando al médico, que dio un respingo. Aquél comenzó a caminar a lo largo del fondo de la habitación con las manos hacia detrás. Inclinó la cerviz hacia delante, dio unos pasos y, alzándose, se puso frente a una de las opacas ventanas. Como mirando al infinito. Y comenzó a hablar con un tono particular.


- Sr. Martínez…no está usted aquí por casualidad. No estamos aquí reunidos por casualidad. Ni tampoco nos conocemos por casualidad, ni mucho menos somos quienes somos por ello ¿sabe una cosa? (miró hacia él) la casualidad no existe. Imagine, una rama que se cae de un árbol. Un hecho totalmente irrelevante. Pero no es ni mucho menos un hecho casual. Se produce porque multitud de procesos complejos acabaron dando ese resultado, desde la evolución y el crecimiento de ciertas criaturas microscópicas hasta la velocidad y dirección del viento. No hay pues, nada de espontaneidad en un suceso tan simple como ese ¿puede creerse, entonces, que si una determinada persona compra algo, va al cine o ve la televisión, es por esponteaneidad, explicada tan sólo por una apetencia personal?
Miró hacia su acongojado interlocutor con los ojos muy abiertos. A continuación, puso las manos sobre la mesa y volvió a hablar sin dejar de mirar a Martínez:

- La medicina es maravillosa ¿verdad? (Otra vez una sonrisa irónica, que no obtuvo respuesta) el médico tiene el poder de salvar la vida de un enfermo, por tanto bien podemos decir que su vida le pertenece. No le quepa duda de que todos admiramos su labor, sin embargo…
En esto, Fuderer sacó de su bolsillo un papel, un recorte de periódico de unos días atrás, y se dispuso a leerlo:

- “Científicos aseguran haber encontrado un medicamento contra el cáncer” […] está en fase experimental”…(lo dejó caer sobre la mesa) tengo entendido que usted coordina un proyecto paralelo a éste y…no está en fase experimental ¿estoy en lo cierto?
El Dr. Martínez cada vez se sentía peor. Pese a no haber recibido ningún tipo de agresión ni insulto, sentía que se encontraba en un ambiente sumamente hostil. Y cada vez más. Se agarraba al asiento de puro temor. Sus “ilustres” compañeros de mesa le amedrentaban grandemente. No obstante, fue capaz de sacar la entereza suficiente para contestar con claridad:

- Está en lo cierto, llevábamos años trabajando en ello.
- Al margen de las principales insituciones (inquirió Fuderer)
- Sí…
Fuderer recibió el asentimiento con cierta sorpresa. Sorpresa que parecía fingida. Continuó dando vueltas en el fondo de la habitación. Martínez lanzó una mirada fugaz a los presentes. Seguían sin mostrar ningún gesto en sus impertrérritos rostros, de no ser por algún carraspeo ocasional, algún leve movimiento de cabeza y algún que otro parpadeo, bien hubiera pensado que estaba sentado junto a figuras de cera.


¿Era posible que esa gente no tuviera los más mínimos sentimientos? Martínez, como todo hijo de vecino, reía cuando algo le hacía gracia y lloraba cuando algo le entristecía; Pero la fría indiferencia de los presentes le hacía albergar dudas acerca de su personalidad, les veía como robots. Sin más anhelos ni esperanzas que el crecimiento de sus beneficios, de sus rentas y de su poder. O al menos así lo sospechaba.
- Así pues (continuaba Fuderer) temo que no tenemos más remedio que… ¿cómo decirlo? Que su investigación no pase de la fase “experimental” por el momento. Intuyo que, a juzgar por su expresión, le sonará extraño lo que le digo. Pero no se crea, es totalmente lógico. En esta mesa hay gente que necesita de ofrecer a la gente los distintos tratamientos contra esta maldita enfermedad, y su posible remedio actuaría en su contra. Compréndalo, no es avaricia, ni mucho menos. Es ética pura y dura, no podríamos permitir que esta gente se arruine ¿verdad?
De una inquietud controlada, Martínez pasó a una perplejidad absoluta. Ya no era posible disimular su enorme desconcierto ante tales palabras, y así lo revelaban sus paralizados ojos, sus manos inmóviles sobre la cabeza y la boca abierta. La respiración entrecortada se sumaba al sudor que le empapaba la frente. Trató de recomponerse. Pero no pudo hacerlo ante tamaña maldad, ante tamaño cinismo. Y ello a pesar de que tiempo atrás ya podía sospechar lo que finalmente acaba de ser confirmado.
- Pero…pero…¿po, por qué? – Dijo con temblorosa voz.
Por primera vez, Fuderer alzó la voz y, casi gritando, respondió:
- ¿Por qué? ¡No! ¡No hay un porqué! Es así y punto. No estamos tratando de imponerle nada, ni de dar órdenes. Tampoco amenazamos. Sencillamente le estoy diciendo las cosas tal y como son. Lo que le estamos diciendo (que es, no lo dude, lo que va a ocurrir) es la exposición de lo inexorable, el relato de los hechos inevitables, la crónica de la ineludible realidad. Y usted…¡LO SABE!
Martínez se encontraba ya totalmente paralizado. Hechó una mirada a su alrededo , tratando de buscar, quizá, algún tipo de ayuda, alguna salida o tan sólo la más mínima comprensión de alguien ante la colosal locura que estaba viviendo. Por descontado, no halló más que la ya conocida actitud impávida. En ese momento hubiera querido, hubiera deseado encontrarse en una pesadilla.

Él, médico, había hecho el juramento hipocrático, con lo que ello implicaba. Y ahora, un hombre desconocido, rodeado de gente siniestra que a todas horas se dedicaban a tramar toda clase de conspiraciones, que trataban de manejarle a su voluntad como un simple muñeco más, al igual que harían con el resto del mundo sin importales lo más mínimo los sentimientos de nadie. Súbitamente, un gran odio hacia ellos se apoderó de él sólo superado por el desconcierto. Pero era un odio impotente, porque, en verdad, nada podía hacer. Y él lo sabía.
Tratando de aparentar confianza, Martínez esgrimió una falsa sonrisa de medio lado; y, sorpresivamente, se levantó con fuerza intentando impresionar a los presentes. Su jugada no sintió efecto, pues parecía que esa resistencia estaba en los planes de los que ya consideraba como “amos de España”. No obstante, no se dejó amilanar por aquella insulsa reacción, y, con determinación, respondió a Fuderer en buen tono:

- Y si…¿me negara? ¡No quiero ser cómplice de muertes humanas! ¿Y si me negara a ejecutar este diabólico plan?


Sin embargo, el tono de Martínez no era demasiado alto; Lo que evidenciaba una clara falta de confianza. Desde el momento en que salieron las palabras de su boca, sabía que no iba a resultar nada convincente. Y es que, de alguna manera, ni él mismo no se estaba creyendo aquello que había dicho. El término “diabólico” arrancó, por vez primera, ciertas risas y algún que otro comentario peregrino entre los presentes. Fuderer, impasible, escuchó el comentario de Martínez sin manifestar más reacción que una pequeña sonrisa. Parecía contar con tal eventualidad. Era impasible. Un auténtico hombre de hielo… ¿hombre? No, era una auténtica máquina ¿Una máquina? ¡No!en esos momentos a Martínez le parecía tener al mismo Satán ante sus turbados ojos. Nada podía salirse de sus planes y el lo sabía. Con una absoluta seguridad en sí mismo, se dirigió a un Martínez que a estas alturas se encontraba ya a punto de suplicar entre lloros de rabia e impotencia:

- Martínez…tranquilícese hombre (la escena empezaba a resultar patética) Debe comprender cuanto antes que no hay elección. Lo ha intentado, ha tenido arrestos para contestarme a la cara, y no es cosa fácil. Ello le honra.


En esto, Fudere radoptó una postura tranquila, pero firme, a la par que un tono muy penetrante, que parecía ensayado pero eficaz)
- Pero, como le comenté anteriormente, está es la realidad inevitable. Piense lo que piense, haga lo que haga, el destino ya está decidido desde hace ya mucho en esta mesa. Sí, se lo voy a decir, yo y unas pocas personas más, somos los que manejamos este país. En todas las facetas. En todas las variables que pueda usted imaginarse. En los grandes acontecimientos, no hay probabilidades, ni coincidencias, ni hechos aislados. O muy, muy pocas veces. El control del dinero, gracias a señores como Botín (lo señaló), de las principales marcas (señalo a Amancio Ortega) de las pasiones de las multitudes (señaló a Florentino Pérez) y de todo cuanto usted se pueda imaginar.

- Y ese control es nuestro. De los rostros que usted no conoce. No trate de buscarnos en algún sitio, somos invisibles. No estamos en las grandes conferencias, ni en los parlamentos, ni en juntas directivas. Eso es óbice, naturalmente, para impedirnos el más absoluto control ¿Cómo puede descubrirlo un ciudadano común y corriente? Es casi imposible. Y si algunos lo hacen, como usted, sabe que lo considerarán un conspiranoico, un hombre que no dice más que chorradas ¡el trabajo de lavado de cerebros ya está hecho! Y desde hace ya tiempo.
- Aunque, siendo sincero, le diré que aún no tenemos absolutamente todo bajo nuestro control. Pero estamos en el camino ¿le suena la globalización? ¿A qué cree que está consagrada?: ¿A la paz y entendimiento mundiales? No, por descontado. Nuestro fin máximo es desarraigar a todo ser humano de toda identidad, de ahí el internacionalismo, de convertirlo en una máquina alejada de toda moral, de ahí el relativismo moral que puede y debe impregnarse en los corazones del planeta.

- Le veo cada vez peor (atendió a la actitud completamente derrotada de Martínez). No se preocupe ¡Le diré que no siempre acertamos! La perfección no existe, aunque la rocemos. A veces, fuimos demasiado rápido, como en Mayo del 68. Otras, fuimos demasiado contundentes, como con Kennedy. Pero el caso es que siempre lo conseguimos.
- (Fuderer alzó la voz) ¡Pero queda poco para que llegue nuestra era! No habrá oposición, no habrá posibilidad de enfrentamiento, no habrá opciones alternativas; todos los engranajes están debidamente lubricados para que la maquinaria se ponga en marcha sin un solo chirrido. ¡Y entonces el mundo será nuestro!
Terminó su discurso con una expresión de triunfo. Pero sin ningún entusiasmo. Parecía que, en el fondo, no le gustaba estar en su posición. Pero no le quedaba más remedio que aceptarla, pensó en ese momento Martínez. Y ese pensamiento fue el que, definitivamente, mostró a Martínez que no había vuelta atrás:

- Sí, mi señor.



_________________


Uploaded with ImageShack.us
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Regalista hispano
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 1138




MensajePublicado: Jue Jun 16, 2011 12:16 pm    Asunto: Responder citando

Ah, Mario, lo lei ayer, como te prometí. El estilo narrativo me gusta, aunque quizás un pelín lento para mi gusto (aunque el realismo lentorro me encanta), pero en general el estilo bastante bueno. El contenido me ha gustado un poco menos. Un tanto conspiranoico en mi opinión, sobre todo porque no creo que se contara a un médico todos los secretos que le cuentan ahí.

Pero vamos, en general muy bien. A ver si escribes una novelilla corta (20-50 páginas) y la presentas en algún certamen universitario o tantos que hay por ahí.



_________________
¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.

Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Furia Española
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 747




MensajePublicado: Jue Jun 16, 2011 8:28 pm    Asunto: Responder citando

Me gusta.

Además me ha traído muy buenos recuerdos. Los comparto con vosotros: cuando llegaban estas fechas de verano, por lo tanto, las vacaciones, me gustaba releer una y otra vez las revistas que tenía mi padre de "Historias para no dormir" eran relatos cortos pero muy interesantes, unos eran de terror, otros de misterio, y este relato tuyo habría encajado perfectamente en el estilo de aquella revista de Ibañez Serrador.

Enhorabuena.



_________________
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Mario el Grande
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 389




MensajePublicado: Jue Jun 16, 2011 10:24 pm    Asunto: Re: Responder citando

Regalista hispano escribió:
Ah, Mario, lo lei ayer, como te prometí. El estilo narrativo me gusta, aunque quizás un pelín lento para mi gusto (aunque el realismo lentorro me encanta), pero en general el estilo bastante bueno. El contenido me ha gustado un poco menos. Un tanto conspiranoico en mi opinión, sobre todo porque no creo que se contara a un médico todos los secretos que le cuentan ahí.

Pero vamos, en general muy bien. A ver si escribes una novelilla corta (20-50 páginas) y la presentas en algún certamen universitario o tantos que hay por ahí.



Jajaj, lo de la lentitud yo mismo me he dado cuenta de ello. Tienes razón, me hubiera gustado hacerlo algo más ágil. Pero lo he concebido más como una parte de un todo mayor que como un relato en sí. Es que me enrollo mucho y me cuesta dar paso a nuevos escenarios...error que estoy tratando de subsanar en un nuevo relato.

En cuanto al tema, despreocupate, no pienso así, hombre Laughing Creo en alguna que otra conspiracion, pero eso de manejar el mundo desde salas oscuras es de locos. Simplemente decidí el tema conspiranoico por que es atractivo.

Se agradece la crítica.

Furia Española escribió:
Me gusta.

Adem


Me alegro de haberte hecho recordar aquellas calurosas tardes, aunque fuera mediante una obra de tan baja calidad como pueda ser una mía

Very Happy



_________________


Uploaded with ImageShack.us
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Regalista hispano
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 1138




MensajePublicado: Jue Jun 16, 2011 10:57 pm    Asunto: Responder citando

Y lo de los certámenes, Mario, no te lo digo en broma. Mira, en esta web puedes consultar decenas de certámenes cada mes:

http://www.escritores.org/index.php/recursos-para-escritores/concursos-literarios

Cúrratelo un poquito, haz algo de lo que te sientas satisfecho y preséntalo, nunca se sabe si te pueden dar el premio. Y aunque no te lo den, te pasas un buen rato escribiendo :wink:



_________________
¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.

Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Xoel_1988





Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 397




MensajePublicado: Vie Jun 24, 2011 3:08 pm    Asunto: Responder citando

Oye, como idea de futuro, se podria hacer aqui un concurso de relato breve; algo corto y sencillito, que no nos robara mucho tiempo, peor que daría más vidilla a esto... Siempre que 3 o 4 estén dispuestos...


Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Mario el Grande
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 389




MensajePublicado: Jue Jun 30, 2011 9:53 pm    Asunto: Re: Responder citando

Xoel_1988 escribió:
Oye, como idea de futuro, se podria hacer aqui un concurso de relato breve; algo corto y sencillito, que no nos robara mucho tiempo, peor que daría más vidilla a esto... Siempre que 3 o 4 estén dispuestos...


Contad con mi espada!



_________________


Uploaded with ImageShack.us
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Xoel_1988





Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 397




MensajePublicado: Dom Jul 17, 2011 12:24 pm    Asunto: Re: Responder citando

Mario el Grande escribió:
Xoel_1988 escribió:
Oye, como idea de futuro, se podria hacer aqui un concurso de relato breve; algo corto y sencillito, que no nos robara mucho tiempo, peor que daría más vidilla a esto... Siempre que 3 o 4 estén dispuestos...

Contad con mi espada!


Pues en cuanto unos cuantos veamos que estaremos disponibles, siempre que haya interesados, se puede hacer. O si no, aunque sea sin concurso, vamos escribiendo y a ver si aún sacamos alguno un best-seller y nos forramos Laughing Laughing Laughing (en mi caso no es muy probablñe, pero... jaja)


Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Furia Española
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 747




MensajePublicado: Lun Jul 18, 2011 4:33 am    Asunto: Responder citando

¿Sólo relatos o también valdrían artículos históricos, científicos, económicos, políticos, etc?

Como estamos en vacaciones, ¿sería buena la fiesta del 12 de Octubre para la proclamación de los ganadores? La fecha límite de entrega podría ser el 1 de Octubre. Así quien quiera puede tener tiempo de preparar algo y, los demás, tenemos tiempo de leer para votar.

Saludos.



_________________
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Mario el Grande
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 389




MensajePublicado: Mie Jul 20, 2011 6:27 pm    Asunto: Re: Responder citando

Furia Española escribió:
¿Sólo relatos o también valdrían artículos históricos, científicos, económicos, políticos, etc?

Como estamos en vacaciones, ¿sería buena la fiesta del 12 de Octubre para la proclamación de los ganadores? La fecha límite de entrega podría ser el 1 de Octubre. Así quien quiera puede tener tiempo de preparar algo y, los demás, tenemos tiempo de leer para votar.

Saludos.


Ya estamos barriendo para casa...Furia quiere ganar.

¡Dejad paso a la juventud, hombre! Mad



_________________


Uploaded with ImageShack.us
Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Regalista hispano
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 1138




MensajePublicado: Dom Ago 07, 2011 11:45 am    Asunto: Responder citando

Magufismo inside by Mario Twisted Evil Twisted Evil Twisted Evil



_________________
¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.

Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Mostrar mensajes de anteriores:   
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Portal » Foros de discusión » Ocio y Cultura » Miscelánea Todas las horas son GMT + 1 Hora
Todas las horas son GMT + 1 Hora
Página 1 de 1


 
Cambiar a:  
Puede publicar nuevos temas en este foro
No puede responder a temas en este foro
No puede editar sus mensajes en este foro
No puede borrar sus mensajes en este foro
No puede votar en encuestas en este foro



Mapa del sitio - Powered by phpBB © 2001- 2004 phpBB Group
Designed for Trushkin.net | Styles Database

Crear foro | foros de Politica | | soporte foros | Contactar | Denunciar un abuso | FAQ | Foro ejemplo


Free counter and web stats