Lavs Hispaniae
Login Registrarse FAQ Miembros Buscar Lavs Hispaniae

Recomendar <br>Lavs Hispaniae
Recomendar
Lavs Hispaniae
El poder y su concepción

 
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Portal » Foros de discusión » España hoy » Debate ideológico
Ver tema anterior :: Ver tema siguiente  
Autor Mensaje
Xoel_1988





Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 397




MensajePublicado: Dom Jul 17, 2011 11:36 am    Asunto: El poder y su concepción Responder citando

Bueno, os cuelgo aquí un trabajo que hice este año para la asignatura de "Etnologías para Historiadores" sobre el poder y su concecpión, partiendo de las premisas defendidas por Michel Foucault (recomendación del profesor, no especial filia personal). No es gran cosa, y se nota que hacía muchísimo tiempo que no me ponía a haer un trabajo de temas filosóficos, pero creo que vale para hacerse unas ideas básicas de la línea de pensamiento foucaultiana a este respecto...

Intuyo que muy pocos le echarán el valor de leerse este coñazo insufrible -es más, yo me dormía al redactarlo, jeje-, pero por si alguino se aburre mucho en vacaciones, ahí queda:


EL PODER Y SU CONCEPCIÓN


Objetivos y metodología

El objetivo del presente trabajo es, esencialmente, acercarse a la significación e implicaciones del concepto de “poder” –sobre todo por su relación con la etnología-. Ciertamente, esta aspiración resulta complicada de alcanzar, ya que las discusiones que los expertos en la materia han tenido a este respecto a lo largo de la Historia no han servido para alcanzar un consenso más o menos mayoritario. Sin embargo, esto no implica que sea imposible una aproximación más o menos sucinta, que permita al menos tener una base para poder llevar a cabo interpretaciones de las distintas comunidades humanas.

En cuanto a la metodología empleada para la realización de este escrito, se ha recurrido a libros y otras publicaciones que aborden el tema del “poder”. Hay que señalar este respecto que apenas existen trabajos de tipo práctico en los que se haga referencia a la estructura del poder en una comunidad o cultura determinada, así que la base del trabajo será más de tipo especulativo o filosófico, ya que desde el punto de vista meramente conceptual si hay un número mayor de investigaciones. Éstas se han extraído en parte de internet –los recursos informáticos permiten, cada vez más, obtener artículos u otras publicaciones serias- y en parte de material bibliográfico más tradicional.

Asimismo, hay que señalar que la base de este breve estudio sobre el “poder” será la obra del filósofo francés Michel Foucault, que a lo largo de su vida desarrollará de un modo bastante profuso esta temática, así como otras relacionadas con ésta, y por ello el postestructuralismo ocupará un lugar especialmente destacado en el análisis del “poder”. Por supuesto, y pese a que también se han empleado otros autores, la predominancia de las tesis foucaultianas se verá claramente –ya que es el que más ha tratado el tema-, lo que en cierta medida provocará que este trabajo no tenga la amplitud que el tema podría permitir.

Introducción

Lo primero a la hora de poder analizar el poder es comenzar por lo básico, su definición. La Real Academia Española le da a este término varias acepciones: “dominio, imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar o ejecutar algo”; “gobierno de un país”; “acto o instrumento en que consta la facultad que alguien da a otra persona para que en lugar suyo y representándole pueda ejecutar algo”; “posesión actual o tenencia de algo”; “fuerza, vigor, capacidad, posibilidad, poderío”; o “suprema potestad rectora y coactiva del Estado”. Es verdad que estas definiciones son quizá poco exactas, pero sirven para hacerse con un primer marco conceptual sobre el que trabajar.

Las discusiones y teorizaciones sobre el significado del término “poder” han sido una constante entre los pensadores, sobre todo desde inicios de la Época Moderna, con la obra de Nicolás Maquiavelo -a inicios del siglo XVI-, en la que se considera el poder como una situación estratégica de una determinada sociedad. Sin embargo, esta definición fue criticada con el paso del tiempo, al elaborarse nuevas teorías a este respecto, proliferando especialmente en el siglo XX:

Una de las bases de buena parte del pensamiento del pasado sobre la temática del poder es la que proporcionó el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), que difundió la idea de la voluntad de poder, lo que para él demostraba la dominación de unos seres humanos sobre otros, así como el control sobre el propio entorno del grupo o persona que ejerce el poder. Esta base teórica tuvo una destacadísima influencia en numerosas autores y Michel Foucault –cuyas tesis se tratarán de un modo más extenso- es un buen ejemplo de ello.

La escuela marxista también provocó importantes cambios en estos conceptos, así como un destacado replanteamiento de la base misma del poder: se consideraba que no era más que una consecuencia de la estructura económica. Sin duda, esta teoría tuvo una enorme influencia posterior, ya que debido a razones políticas el marxismo gozó de una importante expansión, y no solo en los países del bloque socialista, sino también en algunos sectores –sobre todo intelectuales- de Occidente. Dentro del marxismo, destacó el estudio realizado por el italiano Antonio Gramsci (1891-1937), que consideraba el poder como algo ejercido de un modo directo y público. Ya más en particular, se refirió al poder de la burguesía –grupo social dominante-, considerándolo como su capacidad de mantener al proletariado en su situación socio-económica. Asimismo destacaba al poder del capitalismo y el Estado-nación, en el que se le daba un papel preponderante a la hegemonía cultural en la ideología, que se constituía como otro factor clave.

Sin embargo, y pese a que las tesis nietzscheanas y marxistas fueron las más influyentes, hubo otras teorías de importancia sobre el “poder” que supusieron un avance interesante en el mundo de la filosofía, la etnología, la sociología, la psicología y muchos otros ámbitos:

El alemán Max Weber (1864-1920) consideraba que “por poder se entiende cada oportunidad o posibilidad existente en una relación social que permite a un individuo cumplir su propia voluntad”. Esta tesis influyó mucho en el desarrollo posterior de la conocida como “Teoría de la elección racional” (que a su vez desembocó en el enunciado de la “Teoría de juegos”) que si bien no es un estudio sobre el poder en si, si está siendo empleada como complemento y apoyo para el estudio y análisis de las relaciones de poder. Según esta teoría, se pueden establecer dos categorías:
a) Poder de resultado: considerado como la capacidad de un “actor” determinado (bien se trate de un individuo o de un grupo de individuos) de conseguir o ayudar a conseguir unos resultados deseados.
b) Poder social: se define como la influencia potencial de un agente de influencia sobre una persona. A su vez, esta influencia se define como un cambio en la actitud de esa persona –o grupo- atribuible al citado agente.

También hay que mencionar en esta breve introducción sobre el poder otras tesis procedentes del ámbito de la psicología: Sigmund Freud y sus seguidores más ortodoxos le darían a la sexualidad una posición predominante, pero algunos de sus discípulos, entre los que destaca Alfred Adler (1870-1937), adoptaron posiciones distintas, colocando las dinámicas de poder como el núcleo central de sus teorías, si bien la mayor parte de sus estudios se dirigieron a otros campos.

Otros psicólogos, como eran John French y Bertram Raven, defendieron en 1959 la existencia de las cinco bases del poder, que son una serie de cinco categorías de poder que reflejarían los distintos recursos sobre los que se apoyan los que ejercen el poder:
1. Poder legítimo o legitimado: se refiere al de un individuo o grupo gracias a la posición y obligaciones del jefe dentro de una determinada organización o sociedad. El poder legitimado confiere a quien lo ejerce una “autoridad formal delegada”.
2. Poder de referencia: se define como la capacidad de un determinado individuo o grupo para persuadir -o cuando menos influir- a otro. Su base son el carisma y las habilidades interpersonales del que ostenta el poder. El que se somete toma como modelo al que ejerce el poder y trata de actuar de un modo similar a él.
3. Poder experto: deriva de las habilidades de alguna persona o grupo y de las necesidades que la organización o la sociedad tienen de aquellas. Como particularidad, hay que decir que este tipo de poder es usualmente muy específico y limitado a un área específica.
4. Poder de recompensa: éste depende de la capacidad de un líder de otorgar a los que a él se someten recompensas o beneficios, esencialmente materiales (dones, tiempo, ventajas laborales o económicas, etc.).
5. Poder de coacción: está basado en la capacidad para imponer castigos por parte de quien ostenta el poder. Solo es viable por el deseo del sometido por obtener recompensas, junto con el temor a perderlas, lo que es, al fin y al cabo, lo que en último término asegura la efectividad del poder de coacción. Sin embargo, tiene el gran inconveniente de que en muchas ocasiones puede provocar resentimiento o resistencias, por lo que es menos efectivo.

Sin embargo, y pese a todo este cúmulo de teorías tan dispares, Michel Foucault –en cuyas opiniones se basará el núcleo de este trabajo- se planteaba el poder partiendo solo de dos bases interpretativas esenciales, que engloban en líneas generales a todas las restantes: la concepción jurídica y liberal del poder político –característica de los filósofos ilustrados del siglo XVIII- y la ya mencionada concepción marxista, señalando también una zona de intersección común a ambas, que denomina como “economicismo” en la teoría del poder.

En la teoría jurídica clásica, el poder es considerado como un derecho que tiene todos los individuos, como un bien que puede ser transferido o enajenado total o parcialmente por medio de un acto jurídico, constituyéndose así la soberanía, siendo la figura del contrato el elemento básico del poder político. Sin embargo, esta forma “tiene la debilidad de que al superarse a si mismo o superar los términos del contrato se convertiría en opresión, entendido como abuso” .

En el caso de la teoría marxista, como ya se ha comentado con anterioridad, se supone que la finalidad y funcionalidad del poder –entendido como superestructura- es servir a la economía; es decir, se produce lo que Foucault denomina una “funcionalidad económica del poder”.

Todas estas teorías sobre el poder –y otras que no se han comentado, por considerar que éstas han sido suficientes para acercarse a la temática propuesta- se alejan un tanto del ámbito propiamente práctico, puesto que esencialmente se trata más bien de elucubraciones teóricas sobre un concepto más o menos metafísico. Esto se debe a que la inmensa mayoría de los investigadores han preferido, al menos hasta la fecha, sentar unas bases teóricas para después –en caso de interesarse por ello- poder afrontar de un modo más seguro la práctica; la experimentación no ha sido apenas tenida en cuenta.

Esto se ve claramente en el caso de la etnología (que, al menos en teoría, es lo que nos ocupa en el presente trabajo) ya que la inmensa mayoría de los investigadores de este campo se han decantado por el estudio de otras temáticas, y cuando se hacen referencias al poder, casi siempre es de un modo tangencia, relacionándolo con otros aspectos.

Debido a ello, y como ya se ha comentado, el presente trabajo se centrará casi exclusivamente en el plano teórico.


Concepción del poder

Entrando ya en materia, este apartado se centrará en un análisis de las teorías de Michel Foucault sobre la problemática del poder, así como –intrínsecamente- sus posibles implicaciones en el ámbito de la etnología, algo complicado de extrapolar.

Esencialmente, para el autor referido, y como se desarrollará más en profundidad a lo largo de este apartado, el poder no es algo que posee la clase dominante, ni tampoco una propiedad, sino una estrategia; no se posee, se ejerce; sus efectos no son atribuibles a una apropiación, sino que se deben a sus propios dispositivos; no se encuentra solo en el Estado, sino que es un efecto de conjunto, que tiene su base en sus “hogares moleculares”, situados en puntos menos “elevados” del organigrama social; más en la base.

Así, en base a todo esto, el pensador galo afirma que en el estudio del poder hay que hacer una serie de renuncias metodológicas y de significado, resumibles esencialmente en cinco postulados que son rebatidos (y que su compañero Gilles Deleuze divide para una mejor comprensión de su obra ):

1. Postulado de la Propiedad: según éste, el poder es algo que posee únicamente la clase dominante. Sin embargo, Foucault defiende que el poder no se posee, sino que se ejerce, ya que no es una propiedad, sino una estrategia. Como consecuencia de ello, sus efectos no son atribuibles a una apropiación, sino a una serie de dispositivos de funcionamiento, que además no son unívocos, sino coyunturales –ya que el poder no tiene estrictamente una finalidad o sentido predeterminados-.
Esta nueva perspectiva con respecto al poder no implica la inexistencia de clases sociales y de sus luchas, pero cuando menos si que transforma de un modo claro la interpretación de la Historia, al presentar un marco muy distinto, que ni las interpretaciones positivistas ni la marxista habían tenido en cuenta.

2. Postulado de la Localización: según el cual el poder debe entenderse únicamente como poder del Estado. Ante esta afirmación, Foucault considera que el Estado no es el lugar privilegiado del poder; si en efecto disfruta de poder es efecto de un conjunto de factores que solo se pueden entender desde el estudio de lo que él denomina como “microfísica del poder”: a sus “hogares moleculares”.
Así, se transforma en gran medida la topología del poder, que deja de tener una localización única, puntual y privilegiada, lo que al mismo tiempo deriva en una concepción distinta de la sociedad.
Asimismo, y en relación con estas nuevas tesis, plantea, que algunas ideologías –y se refiere especialmente al marxismo- tienen una serie de planteamientos políticos erróneos, a saber:
a) Plantear la toma del Estado como toma del poder, ya que como se ha comentado, no son lo mismo.
b) Plantear la creación de un contra-Estado (bien se trate de un partido político o de un sindicato) como forma más adecuada para ejercer el poder.

3. Postulado de la Subordinación: según éste, el poder -encarnado en el aparato del Estado- estaría siempre subordinado a un modo de producción que sería su infraestructura. Esta interpretación tiene una base indudablemente marxista, y aquí se hará muy nítida la crítica foucaultiana al mecanicismo del que hacían gala los comunistas: este filósofo considera que, evidentemente, es posible hallar una serie de correspondencias más o menos estrictas entre un modo de producción determinado, que plantea unas necesidades particulares, y una serie de mecanismos que se ofrecen como solución. Sin embargo, es necesario evitar en concepto de determinación en sentido estricto.
La idea a la que lleva este razonamiento es que el poder no es una mera superestructura impuesta.
Aunque sea cierto que toda economía implica unos mecanismos de poder inmiscuidos en ella, éstos no se pueden considerar como mera consecuencia de aquella.
Por ello, Foucault defiende la necesidad de abandonar el anterior modelo del espacio piramidal trascendente por el de un espacio inmanente hecho de segmentos. Esto se debe a que “el poder tiene como caracteres la inmanencia de su campo, sin unificación trascendente; la continuidad de su línea, sin una centralización global; la contigüidad de sus segmentos sin totalización distinta: espacio serial” .

4. Postulado del Modo de Acción: según el cual, el poder actúa por medio de los mecanismos de represión e ideología. No obstante, según Foucault, éstas no son sino estrategias extremas del poder –especialmente, como ya se desarrollará más adelante, la primera de ellas-.
Hay que señalar que el poder es algo productor; a través de una transformación técnica de los individuos produce “lo Real”. En nuestra sociedad occidental, esta transformación técnica de los individuos, esta producción de lo real, va a recibir el nombre de normalización, que será considerada por Foucault como la forma moderna de la servidumbre.
La normalización se define como el imperio de lo normal, de la media estadística, de la somnolencia a lo acostumbrado; pero al mismo tiempo también se nombra así a la preeminencia absoluta de la norma.
A este respecto, se establecerán una serie de importantes diferencias entre el ámbito de la ley y el ámbito de la norma:
a. La ley es binaria (legal-ilegal), mientras que la norma está constituida por un sistema de gradaciones.
b. La ley únicamente interviene en caso de infracción; la norma interviene constantemente a lo largo de toda la vida de un individuo.
c. La ley interviene sólo cuando una institución (que generalmente es la judicial) se hace cargo de ella y permite su actuación efectiva, mientras que la norma se da en varias instituciones simultáneamente, y es siempre una multiplicidad la que permite que funcione.
d. La ley puede –e incluso debe- ser conocida por todo el mundo, sin embargo solamente conocen la norma aquellos la establecen.
e. La ley actúa al descubierto, mientras que la norma actúa en la sombra y por medio de lo que Foucault denomina “normalizadotes competentes”, siendo así su influencia mucho mayor.

5. Postulado de la Legalidad: según éste, el poder del Estado se expresa esencialmente por medio de la ley. Ante esta afirmación, Foucault considera que debe poderse en juego una nueva concepción de la ley, entendiéndola no ya como lo que demarca limpiamente dos dominios (legalidad-ilegalidad), sino como un procedimiento por medio del que se gestionan los ilegalismos.
Al mismo tiempo, estos ilegalismos también son sujeto de estudio y análisis: se considera que en algunos casos la ley permite o inventa éstos como privilegios de clase, que los tolera como compensación, o incluso para recuperarlos en otro terreno en favor de la clase dominante; mientras que en otros casos hay ilegalismos que prohíbe y trata de aislar como medio de dominación.
Así, la ley se presenta no como un estado de paz, sino como una batalla perpetua. Foucault afirma que no se puede creer que las leyes están hechas para ser respetadas, así como que la policía y los tribunales están destinados a hacer que se las respete. Al mismo tiempo, todo el mundo sabe también que las leyes están hechas por unos, y que se imponen a los demás.
Esto permite deducir que el ilegalismo no es solamente una imperfección más o menos inevitable del sistema, sino que es un elemento positivo del funcionamiento de la sociedad, en la que juega un papel muy destacado. Según esta tesis, absolutamente cualquier cuerpo legislativo habilita una serie de espacios en los que la ley puede ser violada, otros en los que puede ser ignorada, con otros finalmente en los que las infracciones son sancionadas; todo ello por considerarse como positivo para el normal funcionamiento social. Así, Foucault llega a afirmar que “en el límite, me atrevería a decir que la ley no está hecha para impedir tal o cual tipo de comportamiento, sino para diferenciar las maneras de vulnerar a la misma ley” .

Una vez tenidos en cuenta estos cambios en la metodología del estudio del poder, así como en su propia concepción, habría que hablar también de una serie de estrategias que adopta el poder. A este respecto, Michel Foucault critica el planteamiento que algunos hacen del poder como una especie de “amor al amo”, pero este concepto resulta poco claro, como se manifiesta en la inconsistencia de la misma noción de amo.

También se plantea un problema similar de indefinición en el caso del papel de la prohibición en el esquema general del poder, y hay cierta tendencia hacia una reducción que juega tres papeles principales:
• Hace valer un esquema de poder homogéneo a absolutamente cualquier nivel en el que se ubique y en el dominio que sea: familia o Estado; relación de educación o de producción, etc.
• Hace que el poder pase a ser concebido únicamente como lo que dice no, de modo que éste se vea solo de un modo negativo, ya que se considera como rechazo, censura, obstáculo… Así, el enfrentamiento con un poder así concebido aparece como una transgresión.
• Permite pensar la actuación fundamental del poder como un simple acto de palabra; es decir, como la enunciación de la ley, que sería algo así como un discurso de lo prohibido. De este modo, la manifestación de poder lleva la forma del “no debes”.

De este modo, lo prohibido pasa a ser considerado como la única forma de poder, y se aplica así a todas las formas de la sociedad y a todos los niveles de dominio. Esto ha sido planteado de este modo, aunque con ciertos cambios (derivados de las distintas mentalidades de cada momento histórico), desde la época Antigua hasta la actualidad, y conlleva una bipolaridad muy acusada: por un lado nos encontramos a un poder esencialmente negativo que supone por un soberano cuyo papel esencial es prohibir y por el otro, un individuo que debe aceptar de uno u otro modo esta prohibición.

Sin embargo, según las tesis de Michel Foucault, no se puede decir que el rechazo o la prohibición sean las formas esenciales que adopta el poder, sino más bien –como ya se ha citado- solo son sus límites más extremos. Esto se debe a que las relaciones de poder son, en su gran mayoría, de tipo productivo, lo que permite que pese al cierto grado de represión, sean aceptadas por la sociedad y los individuos.

Otro elemento clave para el poder es el derecho, que en las sociedades occidentales siempre ha servido de máscara al poder. El derecho fue un instrumento efectivo de sustitución de los poderes monárquicos en Europa, y durante siglos, el pensamiento político estuvo vertebrado en torno a la cuestión de la soberanía y sus derechos. Sin embargo, desde el siglo XVIII, el derecho pasó a ser un arma de lucha contra ese poder monárquico al que había servido, y en los últimos tiempos el derecho se ha constituido, según palabras de Foucault, como “el modo de representación final del poder (y no debe entenderse esta representación como pantalla o ilusión, sino como modo de actuación real)” .Sin embargo, y pese a ello, el derecho no puede ser considerado ni como la verdad absoluta, ni como la coartada del poder.

Otro aspecto clave en la concepción del poder es la presencia de una serie de elementos que actúan como sus intensificadores, entre los que se podrían destacar a la Historia en si, el gran número de rituales sociales (bautizos, matrimonios, funerales, consagraciones, etc.), los relatos legendarios –sin importar de qué sociedad y tradición provengan-, la simbología, etc.


Esferas del poder

Michel Foucault parte de la base de que existen dos esferas distintas donde se consolidan las prácticas de poder, que actúan como “centros de poder” y elaboran su propio discurso y su legitimación.
La primera de estas esferas es la “ciencia”, y la otra está conformada por todos los demás elementos que pueden definirse como integrantes de la “cultura”, incluyendo lo ideológico, las diferenciaciones según el género, las prácticas discriminatorias, las normas y los criterios de normalidad., etc.
Asimismo hay que señalar que, según esta tesis, en medio de estas dos esferas existe una zona intermedia en donde la cultura puede desprenderse de sus códigos primarios, sin pasar a incorporarse de lleno en la otra esfera.
De este modo, se puede decir que el poder se encuentra en todas partes, y sus relaciones están en lo más profundo del cuerpo social, aunque aparecen representadas –sobre todo en Occidente desde el siglo XIX- en la “vida política”, haciéndose así muy visibles, pero quizá por eso mismo se ocultan mejor.
Foucault afirma que “(…) el poder es siempre previo; que nunca está fuera, que no hay margen para que den el salto los que están en ruptura con él. Pero esto no quiere decir que debe aceptarse una forma ineludible de dominación o un privilegio absoluto de la ley. Que no se pueda estar nunca «fuera del poder» no quiere decir que estemos atrapados de cualquier forma” . Ante esto, afirma que:
• No hay entre las mayas de la red del poder una serie de playas de libertades elementales, sino que es coextensivo al cuerpo social en su conjunto.
• Las relaciones de poder son intrínsecas a cualquier tipo de relación -de producción, familiar, de alianza, etc.-, en las que son al mismo tiempo un factor condicionante y condicionado.
• Las relaciones de poder tienen formas múltiples; no obedecen –pese a que, como anteriormente se ha mencionado, esa haya sido la postura más difundida hasta la fecha- solo a la forma de lo prohibido.
• El entrecruzamiento de las relaciones de poder provoca una dominación, que se organiza como estrategia global, coherente y unitaria; que además transforma los distintos procedimientos locales del poder.
• No hay que plantearse una estructura binaria con, por un lado, “dominantes” y, por otro, los “dominados”, sino más bien “una producción multiforme de relaciones de dominio que son parcialmente integrables en estrategias de conjunto”.
• Las relaciones de poder pueden ser utilizadas en las estrategias del interés económico.
• No existen relaciones de poder que no tengan resistencias, que no deben venir necesariamente de fuera para ser reales. Es más, son más fuertes en la medida en que estás allí donde se encuentra el poder; y al igual que éste, son integrables en otras estrategias globales.


Poder y represión


Para Foucault, estos dos términos tienen una clara relación, y llega a afirmar que el poder es esencialmente lo que reprime (a los individuos, a los instintos, a la naturaleza, a una clase social, etc.), razón por la que al analizar la represión –y en especial al sistema penal- estamos estudiando al poder mismo.

A este respecto, el pensador francés considera que es “(…) la prisión es el único lugar donde el poder puede manifestarse en su desnudez, en sus dimensiones más excesivas, y justificarse como poder moral (…). Por una vez el poder no se oculta, no se enmascara, se muestra como feroz tiranía en los más ínfimos detalles, cínicamente, y la mismo tiempo es puro esta enteramente «justificado», puesto que puede formularse enteramente en el interior de una moral que enmarca su ejercicio: su bruta tiranía aparece entonces como dominación serena del Bien sobre el Mal, del orden sobre el desorden” . Además, considera que este tipo de actuaciones del poder son totalmente pueriles y arcaicas.

De todos modos, no se puede considerar que el poder sea algo únicamente negativo, ya que si esto fuera así, posiblemente no sería obedecido por las masas. Y ello pese a que esta visión ha sido muy difundida y compartida por muchos pensadores. Así, al mismo tiempo que prohíbe, el poder produce cosas, induce placer, forma saber, produce discursos, etc. para calar hondo en cada uno de los individuos y en la sociedad en su conjunto.

Muy relacionado con lo anterior se encuentra el sistema penal, que no debe ser analizado simplemente como un mero aparato de prohibición y represión de una clase sobre otra, ni tampoco como una coartada que escuda a las violencias de la clase dominante; sino que permite la gestión político-económica a través de la ya mencionada distinción entre legalidad e ilegalidad (como igualmente sucede con la el caso de la sexualidad, aspecto en el que también incide el pensamiento de Michel Foucault).

Dentro de este ámbito se encentra el pronunciado odio del pueblo hacia la justicia, los jueces, los tribunales y las prisiones, que en realidad no es sino una lucha contra el poder. Esto es lo que ha provocado que cuando se han producido revueltas a lo largo de la Historia, el aparato judicial haya sido uno de los blancos preferidos. Asimismo, este filósofo considera que la creación de los tribunales populares durante la Revolución Francesa fueron un modo empleado por la burguesía de proseguir la lucha contra la justicia, dentro de su marco ideológico.


Lucha política

En relación con este concepto de “lucha política”, Foucault afirma que el poder no es algo inmóvil, y por tanto es posible cambiar la situación y el orden establecido, ya que “desde el momento mismo en que se da una relación de poder, existe una posibilidad de resistencia. Nunca nos vemos pillados por el poder: siempre es posible modificar su dominio en condiciones determinadas y según una estrategia precisa” .

Asimismo, el filósofo francés considera que el análisis estratégico de la lucha en el campo del poder político es totalmente insuficiente, y que el papel que debería desempeñar la teoría es la no formulación de la sistematicidad global; sino analizar la especificidad de los mecanismos de poder, reparar en los enlaces, las extensiones, etc. es decir, entiende la teoría como una caja de herramientas, lo que quiere decir que:
• No se trata de construir un sistema, sino un instrumento; una lógica propia a las relaciones de poder.
• Esta búsqueda tiene que hacerse poco a poco, a partir de una reflexión -necesariamente histórica en algunas de sus dimensiones- sobre situaciones determinadas.

En relación con esto, califica la política como continuación de la guerra, como prórroga del desequilibrio de fuerzas manifestado en la guerra, y durante períodos de paz civil, todo enfrentamiento para lograr el poder se tendría que interpretar en clave de las consecuencias de ésta.
Asimismo, hay que señalar que considera la “lucha de clases” simplemente como “garantía de inteligibilidad” de ciertas grades estrategias” y no como “ratio del ejercicio del poder” –como los marxistas afirmaban-.

Saberes sometidos

Dentro de las tesis sobre el poder de Michel Foucault, resulta especialmente importante la cuestión de los distintos saberes, y especialmente de aquellos a los que denomina “saberes sometidos”, y que los define de dos modos: como “bloques de saberes históricos que estaban presentes y enmascarados dentro de los conjuntos funcionales y sistemáticos, y que la crítica pudo hacer reaparecer por medio, desde luego, de la erudición”; y como “conjunto de conocimientos que estaban desclasificados (…). Es decir, saberes ingenuos, jerárquicamente inferiores, que estaban situados por debajo del umbral de conocimiento científico o de la rigurosidad científica exigida” . Esto se debe a que este tipo de saber es un conocimiento particular, es el saber de la gente.

Este autor francés afirma que desde el último tercio del siglo XX se ha vivido un fuerte aumento del que él denomina como “saber suntuario”, que sería fragmentario, y que haría análogo a una “pereza febril que afecta a los enamorados de los documentos que jamás se leen, los libros que apenas salen de la imprenta se cierran y duermen en los archivos, de los que sólo son desempolvados después de largo tiempo” . Esta etapa se caracteriza por la presencia de dos grandes fenómenos:
• La eficacia de las ofensivas dispersas y continuas, un concepto que se ha plasmado en la enorme criticabilidad de las cosas, las teorías, las prácticas, los discursos o las instituciones durante los últimos años (para Foucault, un buen ejemplo de la efectividad de estas ofensivas sería el intento de detener el funcionamiento de la institución psiquiátrica).
• La insurrección de los saberes sometidos, que ha surgido gracias a los retornos del saber derivados del fenómeno del punto anterior.


Genealogía

El concepto de genealogía (o también “investigaciones genealógicas múltiples”) es muy importante en Foucault, y la considera consecuencia del mencionado “saber de la gente”, y que se podría definir como el acoplamiento del saber erudito con éste.

Debido a esto, se puede considerar a las genealogías casi como “anti-ciencias”, puesto que lo que en realidad pretenden es enfrentar a estos saberes contra el paradigma científico y los efectos de su poder centralizador; no es que defiendan el derecho a la ignorancia. Así, también se podría definir como un “empresa que tendría como finalidad romper el sometimiento de los saberes históricos y liberarlos para que puedan luchar contra la coerción que ejerce el discurso que se considera teórico, unitario, formal y científico impuesto por un poder que trata de controlar todo lo que haga oposición” .

De esto se puede colegir que el “poder” en si mismo envuelve también a la ciencia, convirtiéndola en un paradigma único que excluye a cualquier otro tipo de saber cuya existencia no interese, lo que se ve claramente en la pretensión –quizá “ambición de poder”- de alcanzar la categoría de “ciencia” de discursos como el marxista o el psicoanalista, que así deseaban diferenciar sus teorías de cualquier otra forma discontinua del saber, pasando a ostentar así un rango superior.

Para estudiar todo este ámbito genealógico, Michel Foucault sostiene que el método por excelencia que debe realizar el análisis es la arqueología del saber.


Poder, saber y verdad

Muy en relación con el anterior apartado, se encuentran el análisis de las relaciones entre los conceptos de “poder”, “saber” y “verdad”.

En primer lugar, hay que señalar que en Occidente –a diferencia de lo que sucedía en Oriente, como por ejemplo en Japón- la filosofía consideró desde los primeros momentos, ya en la Antigüedad clásica, que el saber estaba ubicado en un espacio sacro, ideal y aislado del poder, aunque ambos estarían situados más o menos paralelamente.

Para Foucault, la verdad sería “un conjunto de procedimientos regulados por la producción, la ley, la repartición, la puesta en circulación y el funcionamiento de los enunciados” , al mismo tiempo que estaría fuertemente ligada a sistemas de poder –que a fin de cuentas son quienes la producen y la sostienen-, así como a sistemas de poder que ella misma induce. De este modo se genera el que el pensador francés denomina como “Régimen de la verdad”, que no es meramente ideológico y superestructural, sino que va incluso más a allá, siendo condición clave para el desarrollo, por ejemplo, del capitalismo o el socialismo.

Por ello se afirma que la verdad, lejos de ser ajena al poder, está en permanente interacción con éste, y sus efectos le provocan importantes mutaciones. Asimismo, la verdad se produce en buena medida por las constantes relaciones y luchas por el poder en el seno de las instituciones y los saberes.

Asimismo, se considera que hay dos historias de la verdad, que tienen diferencias apreciables entre si:
• Historia interna de la verdad: en ella, la verdad se corrige por medio de sus propios mecanismos de autorregulación.
• Historia externa de la verdad: ésta surge en sociedades como la nuestra; en lugares donde se forjan un conjunto de reglas de las que surgen muchas formas de subjetividad y distintos tipos de saber (Foucault emplea para ejemplificar esto el caso de las prácticas jurídicas, en las que nuestra sociedad definió distintos tipos de subjetividad y, de ahí, las relaciones entre los individuos y la verdad. Por eso se puede deducir que el ámbito jurídico y penal es uno de los mejores testimonios del origen de múltiples formas de verdad).

En cuanto al saber, Michel Foucault hace referencia sobre todo a las teorías de Nietzsche, ya que según él abrió por vez primera la vía de la ruptura entre teología y conocimiento, que hasta entonces eran hasta cierto punto indisolubles –como se ve en la obra de René Descartes-. El pensador francés afirma, basándose en el teutón, que el término “comprender” solo es resultado de “reír”, “lamentar” y “odiar”, pulsiones que están constantemente en guerra, y que en sus escasos momentos de equilibrio son las que producen el conocimiento.

Dentro del ámbito del saber, se destaca la figura de los intelectuales, que no están –como no podía ser de otro modo- fuera de las relaciones de poder, y que últimamente han visto cómo su posición ha variado, como el propio Foucault remarca: “(…) Los intelectuales han descubierto, después de las recientes luchas, que las masas no los necesitan para saber; ellas saben perfectamente, claramente, mucho mejor que ellos; y además lo dicen muy bien. Sin embargo, existe un sistema de poder que intercepta, prohíbe, invalida ese discurso y ese saber. Poder que no está tan solo en las instancias superiores de la censura, sino que penetras de un modo profundo, muy sutilmente, en toda la red de la sociedad. Ellos mismos, los intelectuales, forman parte de ese sistema de poder, la propia idea de que son los agentes de la «conciencia» y del discurso forma parte de ese sistema” .

De todos modos, para saber exactamente qué es el conocimiento, habría que acercarse a él –o eso afirma el pensador- como políticos, y no como filósofos, comprendiendo las relaciones y luchas de poder, el odio e intento de dominación entre los hombres, etc.

Conclusiones

Como conclusión, se puede decir que el presente trabajo ha servido –o al menos esa era la pretensión inicial- para hacerse una mejor idea de la concepción del poder, aspecto que, pese a que no ha sido demasiado estudiado, tiene una importancia inestimable en el campo de la etnología.

Es verdad que en este escrito no se han hecho referencias a aspectos más prácticos, como sería deseable, pero el mero hecho de desarrollar algo el concepto de poder resulta tan amplio que es quizá excesivo meterse a estudiar casos concretos (y la práctica inexistencia de estudios a ese respecto no ayuda en esa labor).

Sin embargo, puede considerarse satisfactoria la labor de síntesis de las líneas básicas que pueden acercarnos a la comprensión del poder en si mismo, tanto en lo que se refiere a su concepto, sus esferas de actuación, sus estructuras primordiales, sus plasmaciones prácticas –sobre todo en el ámbito de la represión; este si algo más estudiado-, sus relaciones con otros términos desatacados como saber y/o verdad, etc.

Finalmente, y por todo ello, se puede decir que el presente trabajo, pese a no ser ni mucho menos lo exhaustivo que permitiría el tema, si sirve para acercarse a esta temática tan importante para la materia etnológica, aunque sea desde una perspectiva casi única –la de Michel Foucault- que es la que ha servido como base teórica para esta aproximación.


Bibliografía


Libros:

FOUCAULT, MICHEL; “Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones”. Alianza, Madrid, 2008

FOUCAULT, MICHEL; “Microfísica del poder”. Las Ediciones de La Piqueta, Madrid, 1978

FOUCAULT, MICHEL; “Vigilar y castigar”. Siglo XXI Editores, Madrid, 1998


Revistas:
ÁVILA-FUENMAYOR, FRANCISCO; “El concepto de poder en Michel Foucault”. A Parte Rei. Revista de Filosofía, nº53, Septiembre 2007


Webs:
http://www.monografias.com/trabajos12/foucuno/foucuno.shtml

http://es.wikipedia.org/wiki/Poder_%28sociolog%C3%ADa%29


Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Ruina





Registrado: 21 Dic 2010
Mensajes: 198




MensajePublicado: Dom Ago 07, 2011 11:22 am    Asunto: Responder citando

Muy interesante, a ver si me lo leo esta tarde.


Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Regalista hispano
Site Admin




Registrado: 20 Dic 2010
Mensajes: 1138




MensajePublicado: Dom Ago 07, 2011 11:28 am    Asunto: Responder citando

Es un trabajo extraordinario, Xoel, mi más sincera felicitación. Además cae dentro de mi ámbito de estudio en lo que a la filosofía política y del Derecho se refiere.

Sobre todo me has enamorado con Max Weber, ídolo de masas de los estudiantes de Derecho y Políticas en mi Facu Laughing Laughing Aunque me ha llamado la atención que no hicieras referencia dentro de este autor a las tres formas más clásicas de dominación política, a saber:

a) Tradicional
b) Carismática
c) Legal-racional

Esa división la has metido veladamente en la teoría de John French y Bertram Raven. Señores que, dicho sea de paso, no conocía, pero parece que han copiado al bueno de Max.

Si alguna pega tuviera que sacar al trabajo sería que echo en falta alguna referencia a la concepción del poder greco-latino, especialmente en Aristóteles y/o Platón. Creo que las referencias al mundo clasíco, además de necesarias, dan una considerable solera a este tipo de trabajos. Pero ya digo que es por sacar una falta porque el trabajo me parece de sobresaliente, enhorabuena Very Happy



_________________
¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela.

Volver arriba
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Mostrar mensajes de anteriores:   
Publicar nuevo tema   Responder al tema    Portal » Foros de discusión » España hoy » Debate ideológico Todas las horas son GMT + 1 Hora
Todas las horas son GMT + 1 Hora
Página 1 de 1


 
Cambiar a:  
Puede publicar nuevos temas en este foro
No puede responder a temas en este foro
No puede editar sus mensajes en este foro
No puede borrar sus mensajes en este foro
No puede votar en encuestas en este foro



Mapa del sitio - Powered by phpBB © 2001- 2004 phpBB Group
Designed for Trushkin.net | Styles Database

Crear un foro | foros de Politica | | soporte foros | Contactar | Denunciar un abuso | FAQ | Foro ejemplo


Free counter and web stats